Problemas de Aprendizaje. Orientación, Divulgación y Formación.

Cómo enseñar a los niños paciencia y a lidiar con la frustración.

04.07.2016 12:04

Hace unos días pedí a través de mi facebook que me contaseis que os apetecía para las próximas entradas del blog.

Como la última fue sobre hábitos saludables tocaría una sobre otro tema y he seleccionado la idea de Marita: "Cómo enseñar a los niños paciencia y lidiar con la frustración". Gracias tesoro :)

Se que Marita es mami de un peque de poca edad. Con los menores de 4 años (aproximadamente, siempre aproximadamente) es muy difícil enseñar estas cosas pues aún no tienen la capacidad para hacerlo y todo, o casi, depende de nosotros.

¡Qué cosa más puñetera, verdad?

Pues es todo una cuestión biológica, es decir, de edad, de madurez. Lo hacen PORQUE NO SABEN HACER OTRA COSA.

Para ser más exactos: Carecen de autocontrol (o control de impulsos). Incluso los adultos parece que tampoco lo tenemos de vez en cuando (sí, cuando golpeas el ordenador porque se cuelga) ¡Cómo se lo vamos a pedir a una personita casi recién llegada a este mundo!

Las pataletas, los gritos, los berrinches, los jaleos que monta por "tonterías" es su única manera de expresión y de *llamar la atención, bien para conseguir lo que quiere, bien para expresar su enfado y es ahí donde entra en juego la frase "todo o casi depende de nosotros".

El casi significa que no por ser pequeños hay que dejarles actuar "mal" sin más.

Según van creciendo su capacidad de compresión también crece y es nuestro deber explicarles con suavidad y con cariño que eso que ha hecho no está bien, porque hiere a otros, hace daño, no es bueno para él mismo, etc.

El resto de la frase, donde ya no está el casi, es la más importante´: y todo, ‘’ depende de nosotros:.  Es decir: según cómo  yo actúe así será  mi hijo.

Si quiero un niño tranquilo y dialogante, así deberé lidiar yo con sus frustraciones cuando estas aparezcan.

Es lo que yo llamo ser su espejo.

 

En mis charlas sobre rabietas y castigos insisto mucho sobre el tema. 

Casi todo va a depender de cómo nos lo tomemos los adultos. Parece un consejo nimio y de poca ayuda pero en realidad te puede cambiar la vida.

Y tu te dirás “vale, muy bien, me relajo y cuando se ponga “tonto” intento darme cuenta de que no lo hace a posta, que no me odia ni me quiere dar el día y que lo hace porque no conoce otra manera pero… ¿Cómo hago para que no tenga frustraciones?”

¡Ja! ¡Qué graciosa!

Primero, si consigues hacer todo eso que me has dicho, te aseguro que las frustraciones y rabietas comenzarán mágicamente a bajar a niveles mínimos.

Esto ocurrirá porque tu ya no te lo tomarás como ese horror que era, haciéndote inmune a ellas y dos, tu hijo aprenderá de ti el cómo gestionar su rabia (espejo, ¿recuerdas?) por lo que en realidad sí, bajan y mucho.

Por otro lado, hace unos cuantos cientos de años (no tantos, en realidad), esto de las rabietas era menos común. Cuidar en tribu, dejar a los niños, todos juntos, al cargo de un grupo de adultos que a su vez estaban realizando labores diversas, hacía que estos aprendieran a convivir de otra manera.

No hablo del sistema de guarderías, donde solo hay un adulto pendiente de los peques y los espacios poco o nada tienen que ver con entornos naturales y reales. Hablo del suelo de un poblado, donde el niño era atendido por su madre pero luego esta volvía a sus labores a unos metros de él y el peque, gracias a estar con otros peques de más y menos edades, aprendía a regularse.

A ver cuantas veces ves tu en los docus, a los niños llorar cuando salen tribus africanas, ellos siendo porteados o en el suelo y las mamis venga a hacer tortitas, labrar o lo que sea. Pues eso.

Niños atendidos en todo momento y rodeados de más niños y un entorno donde jugar y “psicomotricear” a lo loco.

En cambio nosotros vamos que volamos, no tenemos paciencia y nos falta esa tribu maravillosa que haga de apoyo, de guarde, de café con las amigas, de sabias y maestras… Y solo escuchamos de otras madres puñeteras que “su hijo no hace eso” pero ni tú ni ella está en la guarde o en su casa para saber si lo hace o no, así que relaja, todos los peques son peques y hacen cosas de peques, digan sus madres lo que digan.

Se un buen espejo, toda la familia ha de serlo.

Los niños no tienen la culpa de haber aprendido malos patrones. Si eres un mal modelo, enseñarás malos comportamientos.

No te quejes si pegan si tu les has pegado. No te quejes de falta de paciencia si tu no la tienes y no te quejes de violencia, desatención, falta de empatía o cariño si tu nada de eso ofreciste.

Ellos “beben” de nosotros.

Y aunque a veces nos equivoquemos, porque lo haremos seguro (un grito, una mala contestación…), son lo bastante listos como para conocer el camino que muy bien les has ayudado a marcar, aunque a ratitos te salgas de él ;) ¡Pasa en las mejores familias!

:*

Gracias Marita y resto de mamis repreciosas. <3 

*Llamar la atención. Esta frase en la actualidad solo tiene connotaciones negativas pero para un peque, que aún no sabe expresarse, le es imposible pedir las cosas como un adulto, entender qué le sucede y porqué… En muchas ocasiones ha de llamar nuestra atención para que le ayudemos y no nos engañemos, hacemos mucho más caso cuando alguien grita y pelea a cuando se queda calladito esperando ayuda. En resumen: llamar la atención es bueno y necesario dentro de un patrón lógico de conducta infantil. En tus manos queda que por una falta clara de límites o haber hecho mal de espejo, sea solo usado por tus hijos para “conseguir” aquello que no te hace demasiada gracia.

Fotos de parents.com y huffingtonpost.com