Problemas de Aprendizaje. Orientación, Divulgación y Formación.

Conoce la Terapia Infantil.

17.06.2016 10:59

No era mi idea dedicarme a la terapia.

Claro que tampoco lo era casi nada de lo que he acabado haciendo. Hace tiempo me di cuenta de que serían los niños y las familias los que me dirían lo que necesitaban de mi y no sería yo la que se empeñase en tal estudio o centrarme en este u otro campo de mi profesión.

Y así hemos llegado a hacer terapia con peques (y charlas, y de parejas, etc.).

Hay bastante desinformación en torno a como trabajar con ellos y por eso escribo hoy este texto.

Los niños, como los adultos, tienen sus tiempos, sus pausas, sus avances y sus retrocesos. Todos ellos sanos, necesarios y maravillosos.

Hay días que avanzas lo que no has hecho en semanas y otras sesiones pasan sin poder sacar de dentro de sus mentes lo que tanto te gustaría saber.

Y así ha de ser.

Si ya, como adultos, en terapia muchas veces somos incapaces de explicar con tranquilidad aquello que nos atormenta, imagina un niño.

Los hay que llegan con una idea más o menos clara de porqué están ahí (lo cual no significa que estén de acuerdo) y otros solo saben que jugarán un rato conmigo.

Por suerte, la conexión suele ser inmediata pero eso no significa que se pongan a contar como cotorras todo lo que les sucede. Lo común es que puedan pasar varias semanas sin que sepan muy bien qué han de hacer, qué se espera de ellos y por eso el buen rollito y hacerles sentir cómodos es imprescindible los primeros días.

Y jugamos, ¡vaya si jugamos! ¡Casi toda la sesión! Aunque hay otras técnicas, actividades y ejercicios que son de mucha ayuda e imprescindibles, a mi entender, para ir "exprimiendo" y completando el puzzle. 

No suelen ser conscientes de que a través del juego y resto de tareas salen cosas, cuentan cosas, muestran cosas, preguntan y contestan cosas. Ellos solo ven que juegan y que a ratos "me pongo seria", como ellos dicen, y hacemos algún ejercicio más.

Las manualidades son el top ten este año y por supuesto, ellos pueden traer aquello que más les guste para compartir conmigo. 

A veces tratas de hurgar en sus pequeñas mentes y otras, tu instinto te dice que hoy necesita simplemente reír, relajarse, sentirse escuchado y apoyado aunque ni diga ni .

También sabes cuando puedes apretarle un poco, llevarle más al límite y conseguir que logre aquello que ni él sabía que podía. Ese día se van a casa con un subidón tremendo y además "con consecuencias" (hablar más, reír, llorar….Sacar, al fin y al cabo).

El tiempo pasa y poco a poco sus ideas se recolocan.  Confían y disfrutan y vuelve la ansiada “normalidad”, que no ha de ser ni más ni menos que el peque se sienta a gusto en su piel.

A los padres he de pedirles paciencia pues en esta sociedad donde todo se cura de inmediato con pastillas esperar que pasen meses, a veces más de un curso (o dos), para que algo se solucione no siempre es entendido.

Para mi es imposible dar una fecha de fin de terapia cuando veo por primera vez a un peque. Es más, si la doy, cuando ya llevamos unas cuantas citas es seguro que la cambie (¡a ver si aprendo a no darlas nunca!).

Con niños has de ser muy flexible, adaptarte constantemente a sus necesidades emocionales y eso a veces, me temo, puede marear un poco a los padres. Sesiones semanales, mensuales, otra vez semanales, luego más espaciadas…

Los motivos de consulta más comunes son la ansiedad (exámenes sobre todo, llegada de un hermano, cambios en casa...), los miedos (separación, los de origen desconocido…)..  Y las edades entre 4 y 10.

Los peques sufren el día a día de distinta manera a la nuestra y saber que existe donde poder acudir a solventar tus dudas y poder dejar allí a tu hijo tranquilo y feliz mientras alguien le escucha y entiende es mi misión.

Además, no vamos a negarlo, ¡yo me lo paso pipa!