Problemas de Aprendizaje. Orientación, Divulgación y Formación.

Hay que desaprender, redescubrirse y sobre todo, REQUERERSE. La terapia es para gente normal

22.08.2016 17:56

Llega septiembre, el mes en que comienza el año.

Tras el verano y con la vuelta a la rutina (la mala, que ya sabéis que hay rutina maravillosa), se nos agolpan de pronto las frustraciones, los miedos, los cambios, los no cambios en absoluto, los problemas que habíamos dejado en casa, en el trabajo…

En el mundo infantil la avalancha de consultas suele llegarme un poco antes de mediados de curso.

Los padres dejan pasar algunos meses para ver si aquello que ven, que notan, que les han dicho y que les preocupa, se puede ir arreglando solo.

Ojo, a veces no es mala idea pues puede ocurrir que sea una cuestión de madurez, de adaptación, y el periodo “rarito” por el que pasa el niño desaparezca solo (en estos casos de preocupación ante lo desconocido aconsejo una visita de los padres para solventar dudas y planificar posibles medidas futuras).

Pero otras veces, al no acudir tempranamente, hemos propiciado un anquilosamiento del problema que puede provocar que la terapia dure más.

Hablo de pequeñajos con miedos, con ansiedad (en ambos casos tanto con origen claro como desconocido), con problemas de adaptación, autoestima, con necesidad de hablar con alguien….

Con los adultos (como hoy comentaba como una amiga terapeuta), el boom suele ser en septiembre y en enero.

Es cuando nos marcamos nuevas metas, cuando decidimos crearlas o intentar volver a cumplirlas.

Y sorpresa, no creas que recibo a gente con ideas preclaras y grandiosas de lo que han de conseguir en su futuro.

La gente como tu, la gente normal, no siempre sabe de manera evidente lo que necesita.

La gran mayoría, simplemente, precisa decir en voz alta aquello que le angustia y asusta y que alguien le escuche y ayude a recolocar todo aquello, a darle forma para poder hacerle frente y cambiarlo.

Se puede llegar arrastrando malestares inespecíficos y/o persiguiendo sueños del todo confusos.

Todo ello es lógico, diario y humano.

Puedes presentarte en terapia sin saber muy bien lo que necesitas pero sabiendo que la necesitas. Y bien sabe el universo que con eso tienes media guerra ganada.

Para todos hay ganas, consuelo, planes y sobre todo, tiempo y paciencia.

Las terapias que pueden hacerse en poco tiempo y las que llevan muchos meses son ambas necesarias y pueden conseguir cosas distintas. Dependerá del estado en el que llegue la persona, la implicación que demuestre, el tipo de problema a abordar y la ayuda recibida.

Se puede venir por algo ahora, solucionarlo y volver al cabo de dos años, o tener la necesidad de sacar y sacar hasta quedarse vacío de angustias.

Hay que desaprender, redescubrirse y sobre todo, REQUERERSE.

Sea como fuere, deja de pensar que has de estar como un cencerro para pedirme ayuda.

¡A mi viene a verme gente de lo más normal! De momento nadie verde, que camine sobre las manos o hable cantando ópera (aunque tendría su punto).

Son como , son como yo. Somos todos iguales porque a todos nos hace falta un flotador hasta que aprendemos a nadar.

Suelo decir que la terapia con los peques es “más natural” desde el principio. Ellos son así, pueden intentar tomarte un poco el pelo pero enseguida todo fluye.

Y justo por eso, por la experiencia, no me enfado si necesitas tu tiempo, si durante varias sesiones no puedes a penas hablar, o hablas por los codos… El tiempo y el cariño hacen maravillas y desde luego cada uno necesita su espacio, su ritmo, su rincón en mi rincón.

Soy algo mandona, me gusta dar faena pero jamás, JAMÁS, juzgo por aquello que pasas o las decisiones tomadas.

Lo que te ha llevado hasta ahí, seguramente te ha dado también otras cosas.

Trabajemos en eso, busquemos la luz y “pa’lante”.

Ya tengo ganas de verte. ¿Cuál es tu meta de nuevo año?

 

Imágenes de:

dasgrup.com, rockymountainmiamian,