Problemas de Aprendizaje. Orientación, Divulgación y Formación.

Hogares Ajenos a la Cultura.

04.11.2016 14:02

Los mayores de 35 pertenecemos a una generación cuyos padres en muchos casos, fueron los primeros de sus familias en acceder a una educación superior. Los que no pudieron, crecieron conociendo la importancia de esta educación, intentando llegar a ella como podían o admirándola en la distancia. Por eso, gran parte de ellos, a pesar de no haber ido a la escuela, se las ingeniaron para aprender a leer y a escribir y suelen ser ávidos lectores, visitadores de bibliotecas o coleccionistas, conocedores como nadie de su faena y con esa pasión por aprender intacta hoy en día.

Para nosotros fue una suerte que así fuera pues podíamos beber de ese interés de nuestros padres por aprender, por saber más… Nadie mejor que ellos tenían clara la importancia de los saberes.

En mi casa, ya lo he comentado alguna vez, no cabían los libros aunque ciertamente eso no tiene que ser sinónimo de nada.

Puedes tener miles de ejemplares y no generarte ningún interés más allá de mera decoración o por ser objetos heredados.

Y por otro lado, todos conocemos gente que lee bastante y sigue siendo muy zote.

En casa lo que realmente molaba era la actitud.

Ninguno de nosotros nos pasábamos horas y horas leyendo pero el cotorreo solía ser muy ameno.

Y sí, puedo decir que había cultura. Mucha.  

Un gran interés por el mundo y lo que había en él.

Mis padres, de muy distinta procedencia, tenían gusto por el saber de las cosas y sobre todo, por pasar ese saber a mi hermana y a mi.

Los viajes eran una pasada.

Viajábamos mucho, muchísimo a la tierra de mi madre (lo llaman morriña, jeje) y durante el camino, unas 6 horas, todo por carreteras nacionales y comarcales, nos iban contando la historia de ese pueblo, el porqué de ese castillo, lo típico de esa zona, quien había conquistado aquella tierra, porqué los campos eran de esos colores….

Y sí, reconozcámoslo,  cuesta mucho escuchar algo así hoy en día.

¿Qué ha sucedido? ¿Nos hemos vuelto tontos?

No. No van por ahí los tiros.

Ahora estoy segura se venden más libros, se consulta un montón la wiki y enciclopedias, se estudia como nunca, se viaja a buenos precios, se visitan museos, se acude a conciertos, se navega por internet, hay documentales que son oro puro…. Entonces ¿Qué leches pasa?

Pues sucede, que eso lo hace cada uno para sí mismo, para uso y disfrute personal pero no se transmite a los vástagos.

Conozco muchos padres que viajan y que hacen cosas realmente chulas pero me cuesta mucho ver como todo eso se lo cuentan a sus hijos o les hacen mínimamente partícipes.

Es como si hubiera una línea invisible que lo separa, es como si no estuviera de moda contar y relatar anécdotas o historias a otra gente que no comparta contigo década de nacimiento.

Si me voy de viaje hago una cena a la vuelta y se lo cuento a los amigos pero a mi hijo, que espera en casa, le traigo un regalo, le enseño las fotos y pa’la cama.

Además, las tecnologías y los avances nos han confundido un poco. O un mucho.

Ahora solo parece digno de mención lo que nos haya pasado si esto es un flipe, algo innovador. Y claro, el hablar de cuando no existían los móviles ni se nos pasa por la cabeza. ¿No ves que estás prejuzgando lo que puede que a tus hijos les sea súper chulo? 

Todos hemos crecido con historias de cómo nuestros padres o abuelos se hacían los juguetes, por ejemplo, por donde robaban manzanas, sus historias de la escuela, sus peleas y aventuras.. Pero para algunos adultos confundidos eso es de cutres y de poco modernos. A los hijos solo cosas útiles, nada de ñoñerías que no interesan a nadie.

Al huerto con los papis

No son pocas las familias donde jamás se transmiten historias, donde no hay acceso a la cultura (que sepas que hablar de los abuelos ya lo es) y donde ir de vez en cuando a la biblioteca con los niños se considera el sumun del esfuerzo cultural.

Casas donde no hay libros de arte, de geología, de historia, de mitología, de flora, de fauna… Mas allá que los que ha tocado comprar por el colegio o nos ha regalado algún periódico.

Madres y padres que carecen de todo interés en transmitir conocimientos y delegan tan importante acción a colegios y documentales.  Y qué queréis que os diga, documentales me he tragado muchos y educación formal tengo para regalar pero nadie me explicó la menstruación como mi madre o las invasiones bárbaras como mi padre. Ni me llevaron de excursión al campo y trataron de enseñarme pájaros, árboles o pisadas de lobos….

Por volver a mis adorados viajes por la Vía de la Plata.

Con enorme pena he de asumir que mucho de ese encanto se ha perdido en gran medida con las autovías; y ese ir de aquí para allá ya no es interesante ni motivo de conversación.

Como si hablar de por dónde se pasa con el coche fuera a ralentizarlo.

Ahora solo importa llegar y si los niños no molestan porque ven una peli o llevan cascos, mucho mejor.

Ahora no se para a visitar algo o ver si ese árbol es chopo o roble, se para porque hay que mear y porque si no lo niños se ponen insoportables. En fi, una pena. Yo hacía las 6 horas del tirón y era de todo menos aburrido.

Ese contar de mis padres no solo se vivía en el coche. En casa se trataban de manera natural muchos temas que aún hoy en algunos hogares son tabú, como la desnudez, el sexo, la religión….

Y así nos va

Madres que se niegan a llevar a los niños a alguna actividad chuli porque “no les hace falta” (suele esconder poca gana del adulto o ojo, a veces estamos agotados pero ese es otro tema), padres que los fines de semana consideran educativo llevarlos un rato al parque porque hay flores y árboles y familias que no acuden juntas jamás a programaciones culturales, naturales, o mínimamente educativas porque a ellas “no les corresponde”.

Y eso no es lo peor.

Conozco adultos que supuestamente se dedican a algo artístico y cuyo interés por pasar ese arte a su familia es cero.  Imagina a un pintor que enseña a sus hijos a pintar pero como mera actividad extraescolar  porque además así los tiene vigilados por las tardes y le sale gratis pero que ni una sola vez cuenta cosas apasionanes sobre autores, cuadros, o aspecto artístico alguno. Pues ea.

La cultura está en todas partes.

Entiéndase conocimiento y cultura como aquello que se cuenta con interés y ganas por llegar al otro, donde un saber pasa de un ser humano al que entusiasmado mira, donde se cuenta algo interesante del mundo y de la vida que genera en quien lo escucha satisfacción por lo aprendido, ganas de saber más y mucha felicidad por conocer mejor su propia existencia.

Y el que lo cuenta aviva la sensación de que todos sabemos cosas maravillosas que deben ser contadas. Que todos somos valiosos y útiles a los demás.

Cultura no son solo cuadros famosos y conocimientos no son solo matemáticas. Las flores, la música rock, la vida del tatarabuelo en el pueblo, cómo construir barcos o las libélulas no solo son cultura, son lazos que nos unen y nos llenan de gozo.

Escuchar como el abuelo se las ingeniaba para diferenciar las ovejas o cómo se hacían antes las casas…

Sal de casa. Vete al campo, al puerto, a un bosque, a un polígono, da igual. En todas partes hay cosas chulas que descubrir.

Y por favor,

¡Habla con tus hijos! Tienes taaaaaanto que contar.

BESINOOOOOS

 

NB. Que no se mosquee nadie. Que ya os veo. Hay papis rechulis y redetodo que hacen cosas molonas a más no poder y cotorrean que es un primor.

Está claro que esto no va por vosotros ;)

Esto va por la pérdida de algo ganado por las generaciones anteriores y que hemos dejado que se pierda por memos y resabiados.

La cultura es amor.

 

Fotos tomadas de:

rimacestarbien.com/

pilarmoreybulbena.blogspot

timeout.es/

hortcultor.es

enfemenino.com