Problemas de Aprendizaje. Orientación, Divulgación y Formación.

Menstruamos

05.12.2016 13:30

En más de una ocasión, si eres mujer, te habrán dicho eso de “¡no hables de eso delante de todos! Puuaaaj”, cuando estabas comentando algo sobre tu menstruación.

O incluso, y lo que es peor, directamente no has hablado de ello por vergüenza o por miedo a la susodicha reprimenda.

La educación sexual es fundamental desde edades muy tempranas en el hogar y el conocer el cuerpo femenino, seas hombre o mujer, es esencial.

Crecer sintiendo que una parte de tu ser, de tu existencia, de algo tan natural que es cíclico durante la mayor parte de tu vida, ha der escondido y tratado con vergüenza es una de las mayores barbaridades de esta sociedad actual.

Las vaginas existen, y la regla o menstruación también.

Llega a ser de tal modo que sin ambas dos no existiríamos, y es así porque al menos, la mitad de la población de este planeta la tiene durante años.

¿Puede haber algo más absurdo que esconder tal cosa?

Pues sí, pasa en muchos hogares donde el padre se niega a escuchar sobre el asunto, hasta riñe si se saca el tema y a la madre le da reparo hablar sobre ello.

Son temas que, como mucho, las chicas se atreven a sacar con su grupo de amigas íntimas pero jamás cuando hay otros delante pues eso es “una guarrada” y de mal gusto.

Repito, ¿estamos locos?

Está claro que puede no ser el tema ideal para tratar mientras comes pero muchas veces se ven cadáveres a esa hora en el telediario y no todos cambian de canal.

En cambio, sale el tema de la regla y horror, que mal educada soy por hablar de esas cosas a la hora de comer.

Algunas veces a mi padre, cuando yo era pequeña, le salía esa rama cuando estábamos en casa. Vivía con tres mujeres y no siempre le apetecía escuchar sobre ello, fruto de su educación, pero ya estaba ahí mi madre para recordarle “que eso es natural”.

A mi me enseñaron a verlo como parte de mi existencia.

No recuerdo su llegada con miedo, ni ansiedad, ni tan siquiera dolor. Sabía que llegaría y que sería un día como cualquier otro y así fue. Chimpún.

Me explicaron porqué sucedía, aprovecharon para darme una clase de anatomía femenina de lo más interesante y a decir en voz alta ¡compresas! sin sentir que tuviera que esconderme.

Aún así era una chica tímida y con pudor, ¡no quiero imaginarme que hubiera sido de mi si en mi casa hubieran tratado de esconder el asunto!

Recuerdo las historias que me contaban mis amigas sobre chicas que no se lavaban o que no podían comer con el resto de la familia durante esos días por mitos de lo más absurdos, o mi preferido: si haces mahonesa “se corta”.   ¿?¿¿?¿?¿?

Tenemos vagina, dilo en voz alta: “VAAAGIIIIINAAAAAA y menstruamos, MEEEEENSNTRUUUUUAAAAAAAMOOOOOOS y el mundo entero debería estar orgulloso y agradecido de que así sea.

Deberíamos sentirnos poderosas durante esos días, creadoras de vida, de un ciclo único y exclusivo que nos cambia, nos moldea y nos mejora por dentro y fuera.

¡Cuánto dolor desaparecería! Porque ¿nunca te has preguntado cuando de ese insoportable dolor regueril será pura somatización por la presión social, familiar y del trabajo?

A veces duele, y a muchas chicas les duele mucho. Y parece un pecado, una lacra y una excusa barata. Así que debes ir a trabajar, al colegio o instituto y hacer el resto de tus quehaceres poniendo buena cara y sin quejarte.

Es gracioso. Cuando los chicos debían hacer la mili todo era comprensión pero es si la mujer la que tiene una “carga obligatoria” que se aguante y siga con su vida sin molestar.

Hablemos de la regla. Hablemos de la sangre, de los óvuloss, de las trompas de Falopio, del sangrado, del inoportuno dolor, de los labios mayores y menores, de la vagina, de la vulva, hablemos del placer, hablemos de concebir, de los tampones, de las compresas y de la maravillosa copa menstrual. Hablemos de la vida, de la naturaleza, hablemos de nosotras porque nosotras no seríamos nosotras sin ella.

Eduquemos en la normalidad.

Hablemos y hablemos mucho y bien desde ya, en casa, en la escuela y dejaremos de criar niñas avergonzadas por el mero hecho de serlo y adultos infantilizados e irresponsables.

Eduquemos para ser de verdad.  Para comprenderse y quererse.

Ahí esta la verdadera felicidad y plenitud del ser humano.

BESINOOS

Y si no sabes ni por donde comenzar, pídeme una charla sobre el tema ;)

Ah, todo esto viene por http://www.huffingtonpost.es/laura-camara/porque-las-copas-menstruales

Fotos tomadas de wikihow, weloverloversize, airesdecambio y estarguapas.com