Problemas de Aprendizaje. Orientación, Divulgación y Formación.

Terapia de pareja, ¿Cuándo es necesaria?

28.05.2016 13:46

No existe la pareja perfecta. O mejor dicho, todas las parejas lo son, pues estar juntos no significa ser iguales ni estar de acuerdo en todo. Para ser felices tan solo necesitamos no tener contínuamente conflictos, disfrutar de tiempo en común y solucionar juntos los problemas que nos surjan con el paso del tiempo.

Pero cuando eso no ocurre no todas las parejas son capaces de pedir ayuda o hacerlo a tiempo de poder cambiar las cosas.

Por nuestros condicionamientos sociales, nos solemos encontrar parejas claramente desequilibradas. Esto nos es más evidente en las parejas heterosexuales pero desde luego ocurre en todas.

La llegada de los niños, los trabajos de ambos, la familia, etc, hacen que sea la mujer la que se va cargando más y más de responsabilidades, lo cual hace que su nivel de hartazgo y cansancio crezca por momentos.

Por otro lado, el hombre, por los mismos sistemas sociales, llega a casa buscando la paz y el reposo que no tiene en su centro de trabajo y no entiende que le echen en cara su falta de compromiso hogareño y esfuerzo con las tareas y los hijos.

Esto, unido a que rara vez ambos coinciden en la necesidad de pedir ayuda, puede llevar a pique lo que antes era una buena relación.

¿Necesitamos terapia?

Primero de todo: Terapia no es estar loco ni que te falte un tornillo y mucho menos que seas un inútil incapáz de lidiar con tu vida. Terapia es acudir a un experto, igual que cuando vas a un fontanero, que sabe más que tú del tema y del que te fias de su profesionalidad.

Es un lugar donde nadie te juzgará y se buscarán soluciones acordes a lo que necesitas. Donde poder ser sincero, sin prisas, sin riñas, sintiéndote cómodo y seguro.

¿Cuando acudir?

Depende mucho de la pareja pero el incremento de las discusiones ("es que ya peleamos por todo"), el desinterés por la vida del otro o la famliar ("nunca tiene ganas de hacer algo juntos"), problemas puntuales importantes (infidelidades, mala racha económica, etc.), hacen que pueda ser muy buena idea acudir a un lugar donde puedan asesorarte.

Un buen profesional no te juzgará ni te impondrá nada. Además, tratará de amoldarse a vuestro tiempo, a vuestro ritmo, y haceros conscientes de aquello que es necesario asumir, trabajar y por fin cambiar.

¿Y si uno no quiere ir?

Lo ideal es tratar de ir ambos pues así pueden conocerse ambas versiones y aprender cosas tan básicas como escucharse, expresarse sin rencores, aportar ideas propias... 

Eso eso no quita que pueda haber sesiones individuales o seguir solo con uno si el otro decide no volver. El cambio que se genera en una sola persona puede hacer maravillas en una relación. 

No siempre ambas partes de la pareja se sienten preparados para acudir a terapia y eso, además de ser del todo comprensible (jamás hay que forzar), no imposibilita hacer un buen trabajo con el que decida acudir y comprometerse con el trabajo terapéutico.

¿De verdad sirve para algo?

Solo si hay verdarero interés y desde luego, paciencia. La tasa de éxitos ronda el 80 por ciento pero olvídate de solucinar tus problemas en un par de meses.

Se necesitan sesiones semanales (que luego pueden espaciarse)  y no antes de las 8 o 10 primeras se comienzan a ver cambios y mejoras.

Piensa que has de cambiar cosas que ni sabías que hacías mal, otras que de las que sí eres consciente pero que tienes ya muy arraigadas y también aprender y aportar cosas nuevas con las que no contabas.

Es como cuando quieres adelgazar, cosa de lo que solemos ser muy conscientes, y en cambio, pnerse a dieta es casi imposilbe, ¿verdad? Pues así serás capaz de imaginarte un poco de lo que te hablo.

Cambiar hábitos es difícil y además nos exige un esfuerzo, un mirarnos hacia dentro que no siempre estamos dispuestos a sufrir.

Sólo si hay verdadero interés en tratar de salvar la relación podremos afrontar el trabajo que nos espera y comenzar a ver frutos que nos cambiarán la vida.

De tí depende.

 

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